Tiraime a la mar
- El día que la palme, tiraime a la mar.
Lo dijo en un volumen lo bastante alto para que su mujer lo oyera desde la cocina. Le dio un suave codazo a Samuel y señaló con la barbilla en dirección al pasillo, por donde ya se oían acercarse los pasos de Manolita, que traía la bandeja del café.
- ¡Eso ni tochu, Tinín! Díjetelo mil veces y te lo digo mil una: el día que la palmes, como dices tú, vas pa’l cementeriu y esperas allá, tranquilín, a que llegue yo. O espero yo por ti…
- ¡Ay, no, probina…! A mí el cura díjome “hasta que la muerte vos separe”, ¡y ni un día más! Tú vete onde quieras, pero a mí tirai’me a la mar.
- ¡Eso! ¡Pa’ la mar! ¡Como el besugu que fuiste to’la vida! Además, mira tú qué tochura –y dio ahora… Eso fue por oílo po’la tele, que ahora a to’ los famosos dayos por decir que los tiren a la mar. ¡La virgen! De aquí a unos años, cuando tragues agua ‘tarás tragando la pata d’algunu!
- Pero bueno, Manolita… - Samuel interrumpió, divertido, la discusión del matrimonio- La voluntá de un difuntu tendrás que respetala, digo yo…
- ¡Ni voluntá ni na’! Además, ¿qué más ‘y dará, si ya va a estar muertu? ¡Bastante se va a enterar esti ya!
Lo dijo en un volumen lo bastante alto para que su mujer lo oyera desde la cocina. Le dio un suave codazo a Samuel y señaló con la barbilla en dirección al pasillo, por donde ya se oían acercarse los pasos de Manolita, que traía la bandeja del café.
- ¡Eso ni tochu, Tinín! Díjetelo mil veces y te lo digo mil una: el día que la palmes, como dices tú, vas pa’l cementeriu y esperas allá, tranquilín, a que llegue yo. O espero yo por ti…
- ¡Ay, no, probina…! A mí el cura díjome “hasta que la muerte vos separe”, ¡y ni un día más! Tú vete onde quieras, pero a mí tirai’me a la mar.
- ¡Eso! ¡Pa’ la mar! ¡Como el besugu que fuiste to’la vida! Además, mira tú qué tochura –y dio ahora… Eso fue por oílo po’la tele, que ahora a to’ los famosos dayos por decir que los tiren a la mar. ¡La virgen! De aquí a unos años, cuando tragues agua ‘tarás tragando la pata d’algunu!
- Pero bueno, Manolita… - Samuel interrumpió, divertido, la discusión del matrimonio- La voluntá de un difuntu tendrás que respetala, digo yo…
- ¡Ni voluntá ni na’! Además, ¿qué más ‘y dará, si ya va a estar muertu? ¡Bastante se va a enterar esti ya!
Leer relato completo.
